- 2014El año en que empezamos
- +2.000Muebles entregados
- 7Personas en el equipo
En 2014, en el garage de Sandro, tres amigos que ya tenían cada uno su trabajo empezaron a juntarse cuando el día terminaba. Sandro, Lucas y Cristian Lubo. No había un plan: había unos caballetes, una máquina prestada y la costumbre de encontrarse. Hacían racks, mesas ratonas, lo que les fueran pidiendo. De aquellas noches queda una mesa ratona elevable que todavía está en nuestro catálogo, y que nadie se animó a sacar.
Un mueble y una amistad se parecen en algo que casi nunca se mira: las uniones. Nadie elogia una unión. Se elogia la tapa, el color, la luz. Pero el mueble que dura es el que fue bien unido, y en el garage aprendimos que eso no se improvisa: se hace despacio, sin público, y lo prueba el tiempo.
Años de obras grandes
Con los años, Sandro y Lucas siguieron otros caminos, como suele pasar, y Cristian quedó al frente del taller. Llegaron encargos más grandes: cocinas enteras, casas completas, locales que había que reformar sin cerrarlos. Esas obras enseñan dos cosas que un garage no enseña. Que la medida exacta no es un detalle sino una obligación. Y que hay terminaciones que alguien va a mirar de cerca, todos los días, durante años.
“El living es el alma de la casa.” Cristian Lubo · fundador
Por qué el living
De todo lo que hicimos, elegimos el living. Es lo primero que se ve al entrar a una casa y el último lugar donde la familia se junta antes de que el día termine. Un living no se visita: se habita. Por eso decidimos dedicarnos a él.
Hoy
Hoy somos siete personas entre el taller y el local de San Martín. Llevamos más de dos mil muebles entregados, y cada uno se arma completo, con su luz encendida, antes de salir: si algo no está bien, no sale. Seguimos midiendo el trabajo como lo medíamos en el garage, por lo que aguanta cuando ya nadie está mirando.